jueves, 25 de noviembre de 2010

El secreto de mi tío Hipólito



Llegue a Quinquina, un rústico pueblito de Puno, a raíz de la promesa que le hice a mi querido tío. Él se había obsesionado con la idea de que en el jardín de su casa había escondido un legado familiar.
Cuando se encontraba agonizando, en el  lecho de su cama, me tomo por las manos y me dijo: -Sobrina eres la única persona en la que puedo confesar un secreto que me ha atormentado todos estos años, jamás distribuí la herencia que legítimante les correspondía a ti y a tus hermanos. Anda a mi pueblo y recupera lo que les pertenece-.
Quedé sorprendida con la confesión, no sabía que tan real podrían ser sus palabras, pero le jure una y otra vez que lo haría.

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