miércoles, 24 de noviembre de 2010

El Quijote


En un lugar de la Mancha, hace no mucho tiempo vivía un hidalgo los de lanza en percha, escudo antiguo, caballo flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón por las noches, duelo y quebranto los sábados. Lentejas los viernes, algo de pollo los domingos, consumían las tres partes de su hogar. El resto de ella concluía con un paño fino y lustroso, medias para las fiestas, con su calzado de lo mismo y los días de entresemana se honraba con su traje de lo más fino.
El Quijote, siendo creído loco por muchos, siempre fue feliz con lo que tuvo.

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